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CRÓNICA.  Cuando en el vallenato se valoraba a los presentadores, Pepe Jiménez era la estrella

Por Redacción TuPerfil.net··Actualizado 20 de octubre, 2026·2 min de lectura·131
CRÓNICA.  Cuando en el vallenato se valoraba a los presentadores, Pepe Jiménez era la estrella
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Valledupar, abril 29 de 2026 -  Hubo un tiempo en el vallenato en el que no todo giraba alrededor del cantante o el acordeonero. En la tarima había una voz que conectaba, que animaba, que llenaba los silencios y encendía al público. Era la del presentador. Y en esa época dorada, uno de los nombres que brilló con luz propia fue el de Pepe Jiménez, figura clave del Binomio de Oro, hoy recordado como parte esencial de una historia que marcó para siempre la música vallenata.

Mientras los reflectores apuntaban a Rafael Orozco e Israel Romero, detrás —o mejor, al frente del micrófono entre canción y canción— estaba él, durante 30 años, siendo puente entre el grupo y el público. “En el binomio yo duré 30 años, 15 años con Rafael Orozco y 15 años después de Rafael”, recuerda con orgullo, consciente del lugar que ocupó en una de las agrupaciones más importantes del país.

Pepe no solo presentaba. Era parte del espectáculo. Era quien mantenía viva la energía en esos momentos donde la música hacía pausa. “El presentador era parte del grupo… así como el cajero tocaba la caja, el guacharaquero la guacharaca, el presentador también hacía su labor”, explica. Su voz llenaba los “baches” entre canción y canción, animaba a la gente, la preparaba para lo que venía. Era, en sus palabras, quien “ponía el ánimo en el público”.

Su historia con el Binomio también tiene momentos que quedaron para la eternidad. Como aquella famosa introducción de “ ¡Qué es loque ustedes quieren, Binomio!” que hoy es parte del ADN del vallenato. Lo curioso es que nunca imaginó su impacto. “Eso lo hicimos como un complemento… pero nunca pensamos que eso iba a ser una cosa grande para la historia”, confiesa.

Y al hablar de Rafael Orozco, su voz cambia. Se vuelve memoria viva. “Rafa era todo: hermano, amigo, papá, jefe… como ese no nace otro”, dice, entre admiración y nostalgia. Lo recuerda alegre, bromista, pero también exigente: “A mí una vez me mandó a quitarme una corbata porque no le gustaba… y tuve que ir a buscar otra”.

Hoy, esa figura del presentador parece haberse desdibujado. Los cantantes hablan, animan, llenan los espacios. Pero Pepe lo tiene claro: no es lo mismo. “El cantante es protagonista cantando y hablando… antes no, el protagonista era el grupo”, afirma. Y aunque el tiempo haya cambiado la dinámica de los escenarios, su voz —esa que un día sonó en un estudio sin saber que sería eterna— sigue siendo testimonio de una época en la que el vallenato no solo se cantaba… también se presentaba.

Hoy, en medio de los homenajes al Binomio de Oro, su nombre vuelve a escena. No como figura secundaria, sino como lo que siempre fue: una pieza fundamental de una historia que aún suena.

 

 

 

 

 

 

 

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