Fenómeno de El Niño agravaría incendios y sequía en el Cesar: experto advierte que lo peor llegaría entre noviembre y diciembre

El fenómeno de El Niño ya comenzó a generar efectos en el departamento del Cesar y podría intensificar las altas temperaturas, la sequía y los incendios forestales durante los próximos meses, según advirtió Antonio Rudas Muñoz, director del programa de Ingeniería Ambiental de la Fundación Universitaria del Área Andina.
Durante una entrevista con La Voz de la Mañana, el ingeniero forestal explicó que actualmente el departamento enfrenta condiciones que favorecen la propagación de los incendios, especialmente en zonas como la Serranía del Perijá. La combinación de altas temperaturas, vegetación seca y fuertes vientos facilita que las llamas avancen rápidamente.
Rudas señaló que el fenómeno climático ya inició y que sus efectos podrían intensificarse hacia finales de octubre, noviembre, diciembre, enero y febrero. Según el experto, la etapa más crítica podría presentarse durante noviembre y diciembre, cuando se espera una reducción significativa de las lluvias y un aumento de las temperaturas.
El especialista advirtió además que el problema no se limita a los incendios forestales. La disminución de las precipitaciones podría generar dificultades para la producción de alimentos, debido a que muchos agricultores podrían enfrentar condiciones poco favorables para sembrar. Aunque el fenómeno de El Niño podría extenderse hasta abril, sus efectos, especialmente sobre la agricultura, podrían prolongarse hasta junio o incluso más.
Uno de los principales llamados del experto está dirigido a los ganaderos, a quienes recomendó aprovechar el poco pasto disponible y almacenarlo como alimento para sus animales. Esta medida, explicó, también permitiría reducir la cantidad de material vegetal seco que puede convertirse en combustible para los incendios.
Sobre la emergencia que actualmente se registra en la Serranía del Perijá y particularmente en Curumaní, Rudas sostuvo que el viento está favoreciendo el avance de las llamas y que las comunidades han tenido que organizarse para enfrentar los incendios debido a las dificultades de acceso para los organismos de socorro.
El director de Ingeniería Ambiental también cuestionó el nivel de preparación del departamento para afrontar esta temporada seca. Aseguró que los cuerpos de bomberos no cuentan con las condiciones suficientes para atender incendios en zonas rurales y que no se han activado de manera adecuada los mecanismos de prevención y respuesta que, según recordó, anteriormente permitían reportar rápidamente los incendios para facilitar la llegada de los bomberos.
La situación también genera preocupación por el posible impacto sobre los servicios públicos. Rudas advirtió que los bajos niveles de los embalses podrían aumentar el riesgo de racionamientos de energía y planteó interrogantes sobre la capacidad de Valledupar para garantizar el suministro de agua si disminuye considerablemente el caudal del río Guatapurí.
El experto señaló que la ciudad no tendría actualmente suficientes alternativas de respaldo para el abastecimiento de agua y expresó preocupación por la falta de infraestructura preparada para enfrentar una reducción significativa de los caudales.
En ese contexto, Antonio Rudas Muñoz insistió en la necesidad de que las autoridades y las comunidades se preparen desde ahora para los meses más críticos, especialmente ante la posibilidad de que coincidan altas temperaturas, incendios forestales, dificultades para la producción agrícola y eventuales restricciones en los servicios de energía y agua.




