Campesinos de Curumaní denuncian falta de respuesta institucional tras incendios en la Serranía del Perijá

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Curumani, agosto 20 de 2026 - Tras los incendios que arrasaron miles de hectáreas en la Serranía del Perijá, habitantes de Curumaní cuestionan la respuesta de las autoridades y advierten que el municipio continúa sin un cuerpo de bomberos operativo.
La emergencia ambiental que golpeó a Curumaní y varias comunidades rurales de la Serranía del Perijá dejó una nueva preocupación entre los campesinos: ¿Qué ocurrirá después de las llamas? Según Luis Aguilar, líder social del municipio, entre 8.000 y 10.000 hectáreas habrían resultado afectadas por los incendios, pero detrás de esas cifras hay familias que hoy miran sus tierras quemadas y se preguntan cómo volver a empezar.
Durante los días más críticos, muchos de esos campesinos no esperaron a que llegara ayuda, por el contrario se organizaron entre ellos, buscaron herramientas y se desplazaron hasta los puntos donde el fuego avanzaba con mayor fuerza. Aguilar cuenta que las llamas llegaron a alcanzar entre tres y cinco metros de altura y que fueron los propios habitantes de la zona rural quienes, con los recursos que tenían, intentaron contenerlas.
“Fueron ellos los que, al lomo, con unas motorcitos, apagaron estos incendios voraces”, relató el líder social, quien considera que la reacción de la comunidad evitó que la tragedia pudiera ser todavía mayor.
Pero la emergencia también dejó al descubierto una situación que preocupa a los habitantes de Curumaní: la falta de un cuerpo de bomberos operativo; de acuerdo con Aguilar, el municipio lleva varios meses sin un convenio que permita garantizar este servicio mientras la responsabilidad continúa en medio de discusiones entre la Alcaldía y la Gobernación del Cesar.
También persiste el inconformismo por las ayudas que fueron anunciadas durante la emergencia, los habitantes esperaban el apoyo de un avión cisterna para combatir los incendios, pero este finalmente no llegó. Mientras tanto, fueron los mismos ciudadanos quienes comenzaron a movilizar agua, alimentos y otros elementos para ayudar a las familias afectadas y aunque algunas ayudas institucionales sí llegaron a sectores como el corregimiento de Santa Isabel, el líder social considera que la preocupación principal está ahora en el post incendio; El fuego puede apagarse, pero para una familia campesina recuperar una finca, un cultivo o un potrero puede tomar meses e incluso años.
“Más que videos necesitamos acciones”, reclamó Aguilar, al insistir en que las familias necesitan acompañamiento para recuperar sus medios de vida y no únicamente ayudas momentáneas.
El llamado de los campesinos es a que las autoridades no esperen a que ocurra otra tragedia para actuar, por el contrario piden fortalecer la atención de emergencias, definir el futuro del servicio de bomberos y establecer un plan que permita acompañar a las familias que perdieron parte de su patrimonio.




