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Racionamientos

Por Redacción TuPerfil.net··Actualizado 7 de septiembre, 2026·3 min de lectura·13
Racionamientos

Yo le creo a Afinia. Creo que el sistema eléctrico está colapsado, que no da abasto y que las altas temperaturas han disparado el consumo de energía. A mayor calor, mayor uso de ventiladores, aires acondicionados y otros equipos, y eso termina llevando al sistema al límite.

Pero si le creo a Afinia en eso, también tengo que decir con claridad en qué no le creo: no le creo cuando la empresa sigue negando que estamos viviendo una especie de racionamiento de energía.

Durante semanas, la comunidad lo ha venido denunciando. Yo mismo me resistía a creerlo. Pensaba que se trataba únicamente de fallas, daños, sobrecargas o situaciones puntuales.

Pero hoy también le creo a la gente.

Porque lo que estamos viviendo ya no parece un asunto aislado. Son constantes los cortes, las protestas y los bloqueos de vías. En los barrios la gente pierde la paciencia, los comerciantes sufren y las familias tienen que enfrentarse a noches enteras sin energía.

Y aquí creo que llegó la hora de sincerarnos.

Si estamos ante una situación de emergencia energética, digámoslo de frente.

Las autoridades y la empresa no pueden seguir tratando a la ciudadanía como si no se diera cuenta de lo que está pasando. Si el sistema no tiene capacidad para responder al consumo actual, necesitamos información clara y, sobre todo, planificación.

Si hay que racionar, organicen un racionamiento de verdad.

Establezcan horarios. Dígannos con anticipación en qué momento tendremos energía y en qué momento no. Permitan que las familias, los comerciantes, los empresarios, los colegios y todos los sectores puedan organizarse.

 Porque una cosa es que se vaya la energía de manera inesperada y otra muy diferente es saber que, por las condiciones del sistema, habrá cortes programados.

Y hasta para eso hay que tener consideración con la gente.

 No es lo mismo quitarle la energía durante el día a una zona residencial, cuando las altas temperaturas convierten las viviendas en verdaderos hornos, que dejar sin servicio a un sector comercial en plena noche, cuando precisamente está desarrollando su actividad económica.

 Hay comercios que dependen de la energía para funcionar. Hay familias que dependen de ella para descansar. Hay personas que trabajan desde sus casas, estudiantes que necesitan estudiar y adultos mayores que sufren especialmente las altas temperaturas.

 Por eso, no podemos seguir improvisando.

 Si el problema es real —y todo indica que lo es—, necesitamos que las autoridades y la empresa tengan la valentía de explicarnos exactamente qué está ocurriendo.

No podemos esperar a que cada corte termine en una protesta. No podemos esperar a que cada barrio tenga que bloquear una vía para ser escuchado.

La ciudadanía está cansada. 

Está cansada de trasnocharse, de soportar el calor, de perder alimentos, de ver afectados sus negocios y de no saber cuándo regresará el servicio.

 Yo le creo a Afinia cuando dice que el sistema está bajo presión.

Pero ahora necesito que Afinia y las autoridades también le crean a la gente.

Y, sobre todo, que nos digan la verdad.

 Si estamos en racionamiento, dígannos que estamos en racionamiento.

La verdad puede ser incómoda, pero siempre será mejor que mantener a una comunidad entera viviendo en la incertidumbre.

Porque cuando la gente conoce la realidad, puede organizarse.

Lo que no puede seguir pasando es que se vaya la energía, vuelva cuando pueda y después nos digan que aquí no está pasando nada.

Sí está pasando. Y llegó la hora de sincerarnos.

 

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