Muy Personal

Los inmortales

Por Redacción TuPerfil.net··3 min de lectura·4

Bendito Menor no está muerto. Pero Pablo Escobar tampoco. Rodríguez Gacha, menos. Carlos Castaño sigue vivito y coleando.

Si algo tienen en común estos peligrosos delincuentes colombianos es que, en el imaginario de muchos, siguen vivos: reubicados en otros países, con una nueva identidad, etc., etc.

Mejor dicho, son inmortales.

Siempre que el Estado da de baja a un peligroso delincuente, como Naín Pérez Toncel alias Bendito Mejor, surgen las dudas. “Hasta no ver, no creer”, dicen muchos, como Santo Tomás.

Y es que razones para dudar existen. Ya vimos cómo a alias Allende lo dieron por abatido durante el gobierno de Gustavo Petro y, 22 días después, apareció vivo en un video. Algo parecido ocurrió con Iván Márquez: después de sufrir un atentado en Venezuela en 2022, fue dado por muerto y durante meses circularon versiones sobre su fallecimiento. Sin embargo, el propio Gobierno colombiano confirmó posteriormente que estaba vivo. En 2023 reapareció mediante un audio y, en 2024, volvió a mostrarse públicamente en un video.

Y si nos vamos a delincuentes internacionales, todavía existen serias dudas, para algunos, de que el propio Adolf Hitler se haya quitado la vida cuando se vio rodeado por los aliados. Su cuerpo nunca fue exhibido públicamente después de que, supuestamente, acabara con su propia existencia. El mito dice que terminó sus días en Argentina, país al que emigraron muchos nazis después del final de la Segunda Guerra Mundial.

Pero no nos vayamos tan lejos.

Estados Unidos, con George W. Bush a la cabeza, fue retado cuando Osama bin Laden ordenó los atentados que derribaron las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. Con las ganas que le tenía el país del norte a Bin Laden, el presidente Barack Obama anunció, en 2011, la muerte del líder de Al Qaeda.

Pero su cuerpo nunca fue mostrado, pese a que quien habría dado de baja a Bin Laden era precisamente un gobierno demócrata, opositor al Partido Republicano al que pertenecía el presidente cuando se produjo el atentado que cambió al mundo.

Así las cosas, ganas de mostrar ese trofeo sí tenía Obama. Pero no lo mostró y le contó al mundo la historia más “chimba” que haya podido inventar un gobierno gringo: lo echamos al mar.

Pero de estos mitos no se salvan ni los artistas.

Michael Jackson fue visto, supuestamente envejecido, en un bus urbano de Brasil. Juan Gabriel sigue por ahí dando lidia, diez años después de su muerte. Ambos murieron por causas naturales, pero sus ataúdes nunca se abrieron públicamente para mostrarlos.

¿La razón?

En otros países, estas despedidas suelen ser actos que las familias de los artistas piden que sean muy íntimos. Cosa que por acá nos parece algo raro, pues en el folclor vallenato no ocurre así. Nuestras despedidas son multitudinarias y el muerto tiene que mostrar la cara.

Ahora bien, yo también pongo en duda algunas muertes de famosos, como el caso de Ben Laden, pero, en el caso particular de los delincuentes de Colombia como el de alias Bendito Menor, por ejemplo, creo que dudar de esta baja, es contribuir a construir un mito, lo cual le hace un flaco favor a nuestra sociedad que comienza a ver en estos personajes, un ejemplo a seguir.

¡Están muertos, punto!.  Al fin y al cabo, de algo tenían que morirse. Ellos no son inmortales, por más que muchos de sus seguidores, así lo consideren.

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