Arrinconados por los años
Gustavo Gutiérrez, 86 años. Uno de los grandes compositores de la música vallenata. Desde que tengo uso de razón escucho hablar de él y canto sus canciones.
Emilio Oviedo, 83 años. Lo llaman el Cristóbal Colón del vallenato. Se da el lujo de haber descubierto talentos como Beto Zabaleta, Rafael Orozco, Farid Ortiz y el propio Diomedes Díaz.
¿Qué tienen en común estos dos artistas?
Además de hacer parte del folclor vallenato, hay un hecho que los une: a pesar de su avanzada edad, siguen activos, en las tarimas y llevando alegría a la gente que los escucha.
El caso de Oviedo llama poderosamente la atención, porque algunos de los artistas que descubrió y llevó a la fama se fueron muy jóvenes. No llegaron a los 60 años, mientras él sigue ahí, firme.
Y aunque ya tengan más pasado que futuro, estos señores son dignos de admirar porque no han tirado la toalla. No se han dejado desplazar por los jóvenes que llegan con su ímpetu y, muchas veces, sin contemplación, pretenden desplazar a quienes han construido una historia.
Esto no pasa solo en la música. Pasa en muchos oficios y profesiones en el mundo. A los 40 te etiquetan de viejo y te mandan a un rincón para que dejes de aportar. Y lo peor es que muchos se creen el cuento y terminan dejándose aislar.
Otros, como los citados, siguen dando mucho de sí en su arte, como debe ser.
“Me tendrán que sacar a empujones”, dijo alguna vez en Valledupar un reconocido periodista, señalando que, aunque respetaba a las nuevas generaciones, no estaba dispuesto a dejarse desplazar tan fácilmente.
Y pensar que hoy enfrentamos otro enemigo: la inteligencia artificial, con la que muchos pretenden reemplazarnos.
Solo lo lograrán si tú, que ya estás entrando en el grupo de los adultos mayores, dejas que ocurra.


