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/ MUY PERSONAL/ Todos congelados

Por Redacción TuPerfil.net··Actualizado 16 de septiembre, 2026·2 min de lectura·19

Por: Limedes Molina Urrego

¡ Congelados", era el grito que le lanzábamos al amigo al que lográbamos tocar en nuestros juegos de niños.

Todos quedamos congelados. No por la sorpresa de que el Gobierno dialogara con el Clan del Golfo. Eso ya era conocido. La llamada "Paz Total" precisamente se construyó sobre la premisa de sentarse a conversar con quienes durante años han sembrado violencia en Colombia.

Lo que dejó sin palabras a muchos colombianos fue escuchar los audios revelados recientemente. Escuchar el tono. Escuchar la actitud. Escuchar quién parecía estar al mando de la conversación.

Porque una cosa es negociar y otra muy distinta es transmitir la sensación de que quien pone las condiciones no es el Estado sino la organización criminal.

En cualquier proceso de paz serio, el Gobierno representa la institucionalidad, la Constitución y la autoridad legítima de la República. Puede dialogar, puede buscar acuerdos y puede explorar salidas negociadas, pero jamás puede proyectar debilidad frente a quienes han construido su poder sobre las armas, el narcotráfico y el miedo.

Y eso es precisamente lo que preocupa de estos audios.

Mientras el país escucha la conversación, queda la sensación de que el Clan del Golfo no estaba recibiendo instrucciones ni exigencias. Parecía estar presentando condiciones. Como si el Gobierno estuviera más interesado en complacer a la organización que en exigirle resultados concretos para avanzar hacia la paz.

Si esa percepción es equivocada, corresponde al Gobierno aclararla. Pero la sensación que queda es devastadora.

Durante cuatro años se nos dijo que la Paz Total era el camino para acabar la violencia. Se nos prometió que los grupos armados abandonarían las armas, reducirían sus acciones criminales y abrirían espacios para la reconciliación.

La realidad fue otra. Los homicidios continuaron. Las extorsiones continuaron. El reclutamiento de menores continuó. El narcotráfico continuó. Y las estructuras criminales, lejos de desaparecer, aprovecharon muchos de esos espacios para fortalecerse territorialmente.

Por eso estos audios son tan simbólicos. No representan únicamente una conversación. Representan el resumen de una política pública que terminó muy lejos de los resultados prometidos.

La paz nunca puede confundirse con concesiones ilimitadas. La paz exige autoridad. Exige firmeza. Exige que el Estado negocie desde la fortaleza institucional y no desde la necesidad política.

Hoy, al escuchar esos audios, muchos colombianos entienden por qué la Paz Total terminó convirtiéndose en una de las mayores frustraciones de este gobierno.

Porque mientras el Estado parecía dialogar, los grupos armados seguían creciendo.

Y cuando un gobierno pierde la capacidad de imponer condiciones a quienes desafían la ley, la paz deja de ser una estrategia y comienza a parecer una rendición.

Eso fue lo que escucharon muchos colombianos. Y por eso quedamos todos congelados.

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